
Me quedo frente al vaso mirándolo anonadada. ¿Está medio vacío o está medio lleno? y qué más da... si al final el vaso se va a acabar rompiendo en mil pedazos. Como mi corazón. Ya tiene algunas cicatrices y ha sufrido muchos golpes con el paso de los años... pero sigue conservando una huella, la tuya. Dicen que las cosas de tanto usarlas se desgastan. Pues de tanto quererte mi corazón se ha vuelto viejo. Pero... todo eso qué más da ya.
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