martes, 16 de noviembre de 2010

Tú...

Tú... llenas ese vacío que la felicidad dejó al marcharse quién sabe a dónde. Tú, que me quieres pero no me quieres, me deseas y me haces daño. Tú, que sabes dónde encontrarme pero nunca vienes a buscarme. Tú, que siempre permaneces omnipresente sobre todas las cosas que hago o dejo de hacer. Tú, que me has inyectado tu veneno...y ahora fluyes por mis venas. Tú, que eres sin duda el vicio que me crea más adicción. Tú, me besas y te vas pero vuelves y te marchas. Tú, no sé lo que tienes pero cuando te cruzas por mi mente me da un escalofrío. Tú, eres el único capaz de hacerme sonreír de esta manera...
Porque no me hace falta estar dormida para soñar que estás aquí. Para rememorar la tarde más...diferente de toda mi vida. Para sentir que floto sobre la tristeza de que posiblemente no se vuelva a repetir esa tarde...
Tú...
al borde del olvido.

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